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¿Por qué salen?

¿Por qué salen?

Las varices son dilataciones de las venas de las piernas.

Suponen un problema estético e incrementan el riesgo de desarrollar un coágulo en las piernas de donde puede surgir un trombo que embolice el pulmón.

Hay varios factores que determinan la aparición de varices:

  • La facilidad para desarrollar coágulos. Cuando la sangre se coagula con demasiada facilidad, allá donde circula con más lentitud, las extremidades inferiores, se gelifica la sangre y se deterioran las paredes de las venas.
  • Al deteriorarse las venas, dejan de funcionar las válvulas que impiden el retroceso de la sangres, dilatándose múltiples vasos en nuestras piernas y desarrollando nuevas varices.
  • Golpes, traumatismos, accidentes. Este tipo de agresión contra nuestro cuerpo inicia un proceso inflamatorio en el que la sangre ha de circular más lentamente y en mayor cantidad para reparar el daño producido. Se dilatan vasos que luego permanecen indefinidamente abiertos. En otras ocasiones se forman coágulos que conducen de nuevo a la incompetencia de las válvulas y el retroceso de toda la sangre en las piernas.
  • El embarazo. Supone una revolución hormonal que conduce a la dilatación de vasos, fundamentalmente venas, para albergar gran parte de la sangre que se perderá en el parto.
  • Las paredes vasculares débiles. Hay personas que, por naturaleza, tienen vasos sanguíneos con paredes muy frágiles.
  • Estar de pié durante muchas horas, impide que la sangre retorne al corazón y hace que las varices se dilaten.

¿Cómo retorna la sangre desde las piernas?

La circulación de la sangre en las piernas es bastante peculiar. La sangre sale del corazón a una presión 120 mmHg superior a la de la atmósfera. A medida que avanzamos en las arterias la presión de la sangre va descendiendo. Esta diferencia de presión es la que hace avanzar el torrente sanguíneo desde el corazón al resto del cuerpo.

Una vez en los capilares, la sangre se encuentra a unos 30 mmHg por encima de la presión atmosférica. Como el interior de los tejidos ofrecen una presión de 5 a 10 mmHg por encima de la presión atmosférica, el líquido de la sangre, con sus nutrientes, fluye hacia el cuerpo.

En las venas, la presión de la sangre es de tan sólo 5 a 10 mmHg por encima de la presión atmosférica, como en el interior de los tejidos. Para que la sangre vuelva al corazón, este debe ‘succionar’ la sangre creando una presión todavía inferior para que se produzca un gradiente y circule de nuevo hasta el centro del cuerpo. La sangre de las piernas tiene que salvar la diferencia de altura y 5 o 10 mmHg no son suficientes para inducir su vuelta hasta el corazón. Por este motivo las venas cuentan con válvulas que se abren para hacer volver la sangre hasta el corazón y se cierran para impedir el camino contrario. Tan sólo la contracción de los músculos de la antepierna o el descanso de las piernas en posición horizontal, por ejemplo cuando dormimos, permite a la sangre de las piernas volver al corazón.

Los coágulos, inflamaciones de los vasos y otros problemas de la coagulación de la sangre alteran y estropean estas válvulas, provocando la aparición de varices.